7.-Recuerda

El ser humano tiene la capacidad de mantener constante, la temperatura de su medio interno, con independencia del medio externo, mediante la termorregulación, que es un complejo sistema constituido por la interrelación de la piel, el sistema nervioso, endocrino y cardiovascular.

En la termorregulación intervienen: vias aferentes, que recogen información de naturaleza física ó química, los centros de integración: hipotálamo, sistema límbico, sistema reticular en el tronco y los ganglios del sistema nervioso autónomo y las vias eferentes termoefectoras (mecanismos de termogénesis y de termolisis)

La medición te la temperatura, varía según el lugar donde se determine, siendo la más exacta la rectal. En líneas generales podemos decir que: Tª rectal > Tª oral > Tª tímpano/ axilar. Aunque la aproximación es muy inexacta podemos utilizar de modo orientativo está fórmulas:

Tª ORAL = Tª TÍMPANO / AXILA + 0.5ºC  y  Tª RECTAL = Tª TÍMPANO / AXILA + 0.8ºC

Cuando existe trastorno de la termorregulación, se produce: Hipotermia, con temperatura por debajo de 35ºc e hipertermia, con temperatura por encima de 36,8+0,5ºC, con signos clínicos que dependen del grado de estos.

Existen Síndromes clínicos que cursarán con hipertermia, como son: el síndrome Neuroléptico Maligno, el síndrome Serotoninérgico, la Hipertermia maligna, y el golpe de calor, cada uno de ellos con características clínicas, bien definidas.

La fiebre se define como un trastorno de la termorregulación de la temperatura central, caracterizado por una elevación de la temperatura central por encima de 36,8 +0,5ºC, en principio la definición es idéntica a la hipertermia, pero en esta los mecanismos de eliminación del calor se verán sobrepasados y en la fiebre los mecanismos termorreguladores están intactos, existiendo un cambio en el nivel óptimo de temperatura fijado por el SNC

El síndrome febril se puede clasificar, según su duración en: agudo menos de 1 semana, subagudo de 1- 3 semanas y crónico más de 3 semanas. Según su distribución temporal se puede clasificar en: continua remitente, intermitente y recurrente. Estos patrones febriles, pueden corresponder característicamente a distintos procesos infecciosos por lo que pueden orientar a la etiología del síndrome febril.