3.-Recuerda

Se denomina tonicidad u osmolalidad efectiva a aquella a la que contribuyen los solutos, como el sodio y la glucosa, dado que no pueden moverse libremente a través de las membranas celulares, motivo por el que inducen una migración transcelular del agua. El sodio y sus aniones acompañantes (sobre todo cloro y bicarbonato) son los principales determinantes de la tonicidad extracelular y, en definitiva, del contenido de agua y del tamaño del volumen extracelular (EEC).

La hiponatremia (concentración sérica de sodio inferior a 135 mEq/L) puede asociarse a normo-, hipo- o incluso hipertonicidad. La hiponatremia hipertónica se debe a la acumulación de solutos osmóticamente activos como la hiperglucemia y el manitol. La hiponatremia isotónica o pseudohiponatremia se debe a la acumulación de triglicéridos o proteínas que artefactan la medición de la natremia. La hiponatremia más frecuente es la hipotónica que puede cursar con volumen extracelular aumentado (insuficiencia cardíaca, cirrosis hepática y síndrome nefrótico), disminuido (por pérdida de agua y sodio en casos de diarrea, vómitos o efecto de diuréticos) o normal (en casos de hipotiroidismo, hipocorticismo y síndrome de secreción inadecuada de hormona antidiurética). Cursa con letargia, cefalea y letargia hasta el coma. El tratamiento debe realizarse reponiendo el sodio de forma progresiva (no superar los 8-10 mEq/L/día) con soluciones hipertónicas, diuréticos en caso de edemas, y tolvaptan en los casos crónicos que no responda a las anteriores medidas.

La hipernatremia siempre se acompaña de hipertonicidad y suele implicar un mecanismo alterado en la ingesta de agua inducida por los osmorreceptores. Entre las causas destacan las pérdidas de agua por la piel o el tracto gastrointestinal, y la diabetes insípida, central o nefrogénica. Cursa con letargia, debilidad o irritabilidad, convulsiones, coma y muerte. El tratamiento implica reponer la deficiencia de agua de forma progresiva, oral y/o intravenosa, y desmopresina o hidroclorotiacida en los casos de diabetes insípida.

El cloro es el anión más abundante en el líquido extracelular. Tiene la capacidad de entrar y salir de las células junto con el sodio y el potasio o combinado con otros cationes mayores como el calcio. Su carga negativa le permite asociarse habitualmente al sodio y que así sea el co-responsable de mantener la osmolalidad sérica y el balance hídrico. Sus niveles suelen estar regulados por aquellos procesos que afectan al sodio, asociándose los cambios de uno a modificaciones del otro.

p class="MsoNormal" style="margin-top: 0cm"> La hipocloremia se debe a la pérdida de cloro por sudor, tracto gastrointestinal (vómitos, cirugía gástrica) u orina (tiacidas, nefropatías pierde-sal). Cursa con alcalosis metabólica y su tratamiento implica la administración oral y/o intravenosa en forma de suero salino normal. La hipercloremia se asocia a hipernatremia, suele deberse a un aumento de la ingesta de cloro, la acidosis con anion-gap normal y la retención renal de cloro. El tratamiento implica la restricción de la ingesta de cloro y sodio, la administración de agua, y eventualmente de Ringer lactato o directamente bicarbonato para corregir la acidosis.