2.-Magnesio

Aunque generalmente olvidado, el magnesio (Mg2+) en un ión de gran importancia pues es el segundo catión más frecuente a nivel intracelular y el cuarto a nivel corporal, además de tener numerosas e importantes funciones como un papel fundamental en la síntesis de proteínas, regular la estabilidad de la membrana celular, participar en la fosforilación oxidativa, regular la transmisión del impulso nervioso o intervenir en la contracción muscular y cardiaca.

Una persona adulta de unos 70 Kg de peso debe poseer unos 25 gr de magnesio, de los cuales, el 65% se encuentran en hueso, un 34 % en músculo y otras células y menos de 1% en el líquido extracelular. Los niveles plasmáticos de magnesio están comprendidos entre 1’5 y 2’7 mg/dL.

El aporte fundamental de magnesio es a través de la dieta. El requerimiento habitual de magnesio es de 360 mg (15 mmol). La mayor parte (90%) del magnesio es absorbido a nivel de intestino delgado; desde allí es transportado a diferentes tejidos (principalmente hueso, formando cristales de hidróxido de apatita) de forma libre (55%), unido a proteínas (32%) o unido a sales (13%).

La excreción es a través de la vía digestiva (variando según la ingesta de forma que en dietas ricas en magnesio aumentan las pérdidas por esta vía) y a través del riñón, siendo éste último el órgano principal para la regulación. El 95 % del magnesio filtrado se reabsorbe (en su mayor parte en el asa de Henle), siendo excretado un 5%. Existen numerosas hormonas y sustancias que regulan la excreción renal, bien disminuyendo la reabsorción de magnesio a nivel renal (ADH, mineralocorticoides, hormonas tiroideas, glucosa, etanol o situaciones como la acidosis metabólica y la hipopotasemia) o bien aumentando la reabsorción renal (glucagón, agonistas betaadrenérgicos, paratohormona).