1.-Bases fisiopatológicas

La insuficiencia o fracaso renal agudo (FRA) es un síndrome clínico definido como la disminución de la capacidad renal para eliminar los productos de desecho; existen múltiples definiciones de FRA, basadas por lo general en la elevación de las cifras de creatinina (Cr) y/o urea. La determinación de Cr es fácil, accesible y barata, pero conlleva varios inconvenientes:

·         Se eleva cuando el filtrado glomerular ha descendido a la mitad, por lo que puede existir un deterioro del filtrado glomerular del 50% sin modificación de la Cr (“insuficiencia renal aguda oculta”), que sí podemos identificar utilizando las fórmulas de Cockroft-Gault o MDRD.

·         La Cr aumenta en cada individuo no sólo por el catabolismo inducido, sino también en función de su masa muscular, y por tanto de su raza, sexo y estado nutricional; por tanto no es lo mismo una elevación de Cr sérica de 0.3 mg/dl en un anciana de 80 años que pesa 50 Kg que en un joven de 30 años deportista de 90 Kg.

Para el adecuado funcionamiento renal son necesarios 3 elementos: (1) adecuada perfusión renal, (2) integridad del parénquima renal y (3) permeabilidad de las vías excretoras. Así, dependiendo del elemento funcional alterado clasificaremos el FRA respectivamente en: (1) Prerrenal, (2) Parenquimatoso o intrínseco y (3) Post-renal u obstructivo. El FRA en múltiples ocasiones es multifactorial, especialmente aquel que se desarrolla en el ámbito hospitalario, y se considera un proceso dinámico. En nuestro medio, las formas clínicas más frecuentes son la necrosis tubular aguda (NTA) (45%), FRA prerrenal (21%), insuficiencia renal crónica (IRC) agudizada (13%) y FRA obstructivo (10%). La incidencia entre enfermos ingresados oscila entre el 0.13% y el 4.9%. Se acompaña de una gran morbilidad y mortalidad intrahospitalarias, estimada en el rango del 30-60%, según la situación clínica y el fracaso de otros órganos.

El FRA tiene 3 fases: instauración, mantenimiento y resolución. Se diagnostica en las 2 primeras fases, debiendo prestar especial anterior posteriormente a las complicaciones que puedan surgir, fundamentalmente de tipo infeccioso, asociadas a malnutrición o a depleción de volumen.