1.3.-Circulacion periferica

Las arterias presentan paredes fuertes porque trabajan a alta presión. Se dividen a su vez en:

a)    arterias elásticas o de conducción, reciben todo el volumen de eyección ventricular durante la sístole, parte de esta energía distiende la arteria. Durante la diástole, la recuperación elástica transforma el flujo pulsátil e intermitente del corazón en un flujo continuo a nivel de los capilares.

b)    arterias musculares o de distribución y arteriolas o arterias de resistencia, al reducir su diámetro, y distribuir sus ramas en serie, aumentan enormemente la resistencia al paso de sangre, con la consiguiente caída de presión a nivel de los capilares, permitiendo el intercambio de sustancias sin extravasación del plasma.

Las vénulas recogen la sangre de los capilares, van formando venas de mayor tamaño hasta llegar al corazón. Poseen paredes musculares finas, al trabajar en un sistema de baja presión, y constituyen un reservorio de sangre controlable, almacenando algo más del 60% el volumen sanguíneo. La contracción de sus paredes aumentará el retorno venoso en situaciones de mayor demanda. El flujo a través de un vaso se rige por la Ley de Ohm, siendo directamente proporcional a la diferencia de presión entre los extremos del vaso (gradiente de presión), e inversamente proporcional a la dificultad de paso de la sangre a través del mismo (resistencia).

La sangre es un fluido viscoso y circula en flujo laminar (perfil parabólico). Las capas más externas en contacto con la pared son más lentas, siendo más rápidas las centrales, si el vaso es muy estrecho las capas centrales estarán muy cerca de la pared y se verán frenadas, y viceversa, en vasos grandes las capas centrales están separadas y fluirán con mayor rapidez. Por tanto la resistencia (R) de un vaso es el impedimento que este ocasiona al paso del flujo sanguíneo, y lo contrario, la facilidad de paso del vaso a la sangre es la conductancia (C), y lógicamente mantienen una relación inversa.

En la practica clínica no se pueden calcular las resistencias directamente, si no a través de la medición del flujo sanguíneo y diferencias de presión entre dos puntos del sistema circulatorio.

Para las resistencias sistémicas la formula quedaría:

Y para las resistencias pulmonares:

Se suelen expresar en dinas/segundos/cm5 o en unidades Wood (al multiplicar las dinas por 80).

Al sufrir la sangre rozamientos sobre la superficie de los vasos, está sometida a resistencias que generan disminución de la presión, es lo que se llama pérdida de carga y se expresa por la ley de Poiseuille:

Donde “φ” es la velocidad de flujo sanguíneo, “η” es la viscosidad de la sangre, “l” es la longitud del vaso, “ΔΡ” es la diferencia de presión, “r” es el radio interno del vaso.

El diámetro interno del vaso es el factor más importante que determina la velocidad del flujo. Las arteriolas terminales suponen 2/3 de las resistencias totales, y gracias a sus paredes musculares pueden variar su diámetro hasta 4 veces, aumentando hasta 100 veces el flujo. Además como las arterias se ramifican en serie, con lo que la resistencia total es la suma de las resistencias de cada vaso, en ellas es donde se da la mayor caída de presión. En los capilares, al disponerse en paralelo se suman las resistencias de forma inversa, por lo que apenas afecta a la presión.